Albert Einstein y la presidencia de Israel

Una figura científica y pública
Albert Einstein nació en Ulm en 1879 y se convirtió en una de las figuras científicas más reconocidas del siglo XX. Sus trabajos sobre la relatividad modificaron profundamente la física moderna. Recibió el Premio Nobel por sus investigaciones sobre el efecto fotoeléctrico, pero su vida pública abarcó mucho más que los laboratorios. Escribió sobre pacifismo, educación, refugiados y el papel de los intelectuales ante la injusticia. Como judío europeo experimentó de cerca el crecimiento del antisemitismo y terminó estableciéndose en Estados Unidos después de la llegada del nazismo al poder.
La Universidad Hebrea y el mundo judío
Einstein apoyó el desarrollo de instituciones culturales y científicas judías, especialmente la Universidad Hebrea de Jerusalén, inaugurada en 1925. Para él, el fortalecimiento de la enseñanza y la investigación podía contribuir a la vida colectiva judía sin sustituir la necesidad de diálogo con la población árabe. Su relación con el sionismo fue compleja: mostró solidaridad con el pueblo judío y con proyectos educativos, pero también expresó reservas ante el nacionalismo excluyente y la violencia política. Esa complejidad es importante para comprender lo que ocurrió muchos años después.
La propuesta de 1952
En noviembre de 1952 murió Chaim Weizmann, el primer presidente de Israel. Las autoridades israelíes buscaron una figura capaz de representar al joven Estado con prestigio internacional. El nombre de Einstein adquirió entonces una relevancia extraordinaria. Por medio del embajador Abba Eban, Israel le hizo una consulta seria sobre la posibilidad de asumir la presidencia. No se trató de una elección oficial ni de un cargo que Einstein llegara a aceptar. La correspondencia conservada permite comprobar que hubo una propuesta diplomática y una respuesta concreta.
Por qué Einstein rechazó el puesto
Einstein agradeció el honor, pero explicó que no se consideraba preparado para las responsabilidades personales y políticas que exigía el cargo. Su experiencia se concentraba en el trabajo científico, y no creía poseer las habilidades necesarias para tratar con personas e instituciones en una función de Estado. También mantenía preocupaciones sobre las relaciones entre judíos y árabes. Rechazar una presidencia no equivalía a negar el derecho de los judíos a construir instituciones o a vivir en seguridad. Distinguía entre solidaridad colectiva y aceptar una responsabilidad oficial para la que no se sentía apto.
Una historia que conviene leer con documentos
Finalmente, Yitzhak Ben-Zvi fue elegido segundo presidente de Israel. Einstein continuó su labor intelectual en Princeton y murió en 1955. La historia de la invitación se repite a menudo como curiosidad, pero ofrece una pregunta más profunda: ¿por qué un Estado recién establecido buscó un símbolo científico y moral para uno de sus puestos más visibles? También recuerda que el prestigio mundial no garantiza aptitud política. Para investigar el episodio es mejor consultar las cartas del archivo de Einstein y los documentos históricos que depender de frases simplificadas en redes sociales.
Fuentes y lecturas adicionales
Actualizado: octubre de 2026